27 de diciembre de 2012

Consejos - El niño que nace de nalgas

La colocación del bebé dentro del útero es muy variable a lo largo de los dos primeros trimestres del embarazo. La presentación de nalgas, frecuente hasta la semana 32-34, cambia a presentación de cabeza en el 96% de los casos porque la cabeza fetal es más pesada que el resto del cuerpo del bebé y lo hace bascular hacia abajo. En el otro 4%, y debido a causas no siempre conocidas, el bebé vendrá en posición de nalgas.

Entre las causas de presentación de nalgas que conocemos debemos citar:
- Los partos prematuros, probablemente debido a que el bebé no ha tenido tiempo de darse la vuelta hacia la posición correcta.
- Las malformaciones uterinas (el útero doble, por ejemplo), que impiden que el bebé se coloque bien. La existencia de miomas uterinos tiene el mismo efecto.
- Los bebés demasiado grandes, porque tienen dificultades de espacio dentro del útero para moverse.
- Los embarazos gemelares, donde uno o ambos fetos se colocan de nalgas.
- La existencia de una placenta previa (la placenta ocupa la parte inferior del útero y obstaculiza el orificio del cuello uterino) puede dificultar la correcta posición del bebé. 
El parto de nalgas
Una ecografía, una radiografía fetopélvica y, a veces, una radiopelvimetría pueden ayudar al obstetra a tomar la decisión correcta en el momento del parto de nalgas. El parto de nalgas puede ser un parto como los demás si se cumplen ciertos requisitos:
- Que la pelvis de la madre sea capaz, amplia, y bien formada.
- Que la cabeza del bebé esté bien flexionada en el momento del parto (la barbilla debe tocar el esternón).
- Que no existan otras situaciones obstétricas adversas que hayan motivado la presentación de nalgas (ver causas conocidas de la presentación de nalgas).
El parto de nalgas siempre debe tener lugar en un hospital, con un seguimiento médico muy estricto.
La anestesia peridural es siempre aconsejable. De un lado, el parto de nalgas suele ser más largo de lo normal. Por otro lado, siempre será necesaria una buena relajación de las partes blandas del canal de parto para facilitar la salida del bebé. Finalmente, las maniobras obstétricas para ayudar al bebé que viene de nalgas son más fáciles de hacer en una mamá relajada y que no sufra.
Los obstetras que atendemos un parto de nalgas procuramos no romper la bolsa de las aguas durante el parto. Su integridad nos ayuda a alcanzar la dilatación completa y evitar que un pie, por ejemplo, aparezca antes de tiempo por la vagina.
No es necesario hacer sistemáticamente una cesárea cada vez que un bebé viene de nalgas. Hay que reconocer, sin embargo, que el índice de cesáreas se dispara en los casos de presentación de nalgas. 
Tipos de presentación de nalgas
Dentro del útero el bebé puede adoptar dos posiciones:
- Hablamos de nalgas completas cuando el bebé se halla sentado sobre sus talones.
- En las nalgas incompletas el bebé tiene sus piernas elevadas, con los pies a la altura de la cara. 
Riesgo de luxación de cadera en el bebé que viene de nalgas
En caso de presentación de nalgas incompletas (las piernas elevadas y los pies frente a la cara fetal) existe riesgo de luxación de los huesos de la cadera del bebé. Ello es debido a que las articulaciones de las caderas no han estado en la posición correcta durante el final del embarazo.
Los neonatólogos vigilan de cerca en los primeros días de vida si el bebé presenta esta patología. En caso de duda, la ecografía de las caderas ayudará a un correcto diagnóstico. Estos bebés con luxación de cadera necesitarán durante los primeros meses de vida la colocación de un doble pañal a fin de forzar la colocación de la cabeza del fémur dentro de la cazoleta del hueso coxal. 
¿Qué es la versión externa?
Existen maniobras que tienen por finalidad estimular a que el bebé que se halla en presentación de nalgas cambie su posición dentro del claustro materno: es lo que conocemos como maniobras de versión externa. Consisten en masajes y presiones sobre el abdomen materno, que hoy en día se hacen bajo control ecográfico y vigilancia de la frecuencia cardíaca fetal. La mamá ayuda durante estas maniobras con una respiración profunda y amplia.
El obstetra invita al bebé a cambiar de posición. No debe forzarlo nunca a ello. El trabajo del obstetra es conocer si se dan las condiciones óptimas para intentar la versión externa. Él sabe que un parto de nalgas por vía vaginal es posible si se dan las condiciones específicas necesarias. Se calcula que una de cada dos veces se consigue convencer al bebé recalcitrante para que adopte la presentación de cabeza. La pregunta clave sigue siendo quién y qué deciden acerca de la posición del bebé dentro del útero.

Guillermo Bassols
Ginecólogo y obstetra de la Clínica Teknon

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